Y llego el momento..

La noche en que naciste era tan cálida como la de hoy… yo ya tenia la moto Quinqui y vivíamos en barrio SEP.

Esa mañana me había ido a trabajar temprano a la fabrica Hormix, donde estaba haciendo un mural. Unos días antes había llovido, lo recuerdo bien por que no habia podido ir a laburar x la lluvia.

Esa tarde me llamaron de las oficinas de la fabrica y al teléfono  (tu mamá) me decía que vaya volviendo porque ya se venía la hora. Junte mis cosas rápidamente, me subí a la moto y luego de un largo recorrido llegué al departamento. Tú mamá estaba lista y partimos junto a tú abuela al sanatorio Allende. Ya eran como las 20hs del 13 de febrero de 1996.

El clima agradable, poco tránsito y la ansiedad de lo bello que estaba por venir. En el camino, mientras tú mamá respiraba como podía mientras las contracciones se hacían mas fuertes, pensaba que era martes 13, un día de brujas y sentí mucha calma, estábamos en un día único, todo saldría bien.

El corto recorrido fue mas corto que lo habitual, pero no había apuro, la contracciones eran espaciadas y eso aliviaba todo y en particular a tú  mamá.

Tenias el nombre desde antes de nacer, fue una tarde de domingo en la casa de Ana Ines, donde lo escuché por primera vez y como pocas veces en la vida sentí que ese seria el nombre justo para vos. Suena lindo, fuerte, con garra y además de una guerrera.. que más se le puede pedir a un nombre… Se lo propuse a tú mamá y lo aceptó, le encantó desde el primer minuto. Hay una bella foto de tú mamá sentada en el patio de la casa de Ana Ines jugando con un palito con un perro, es de unas semanas antes de que vos nacieras, el tamaño de la panza lo denota.

¡¡¡ Ya eras Micaela y te movías de lo lindo !!!

Luego de escuchar los latidos de tú corazón, la enfermera dijo que había que llamar al médico y preparase,  la locomotora de tú corazón ya estaba a toda marcha para salir. No demoramos mucho en estar con tú mamá en una sala los dos solos esperando el ingreso de una enfermera que la hizo sentar y luego acostar a tú mamá. No había libreto, no recuerdo haber ensayado esos impresionantes únicos e irrepetibles momentos…

Después de varios minutos se desencadenaría unos de los momentos únicos, más mágicos, bellos y hermosos que me tocó vivir con tú  mamá.

Para ir a la cama de parto tú mamá debía pararse y caminar unos metros, pero las contracciones hacían que fueran kilometros, ya que las contracciones le sacaban el aliento y le hacia dar unos gritos de terror (lo mas parecido a una película clase Z). Pero el complemento necesario al grito para descomprimir el dolor era intentar morderme… Obvio que con gran destreza esquivé el primer voraz ataque que me tomo por sorpresa. Mientras veía en sus ojos mucho dolor y se desconfiguraba su ser, yo la sostenía con una mano y con la otra le corría la cara para no caer en sus fauses parturienta..

Aun faltaba medio camino para llegar a la cama de parto… el desafío era grande…

Finalmente llegamos a la cama de parto y tu mamá se pudo acomodar… Rodeada de enfermeras y el médico, el trabajo se aceleró y desencadenó… recuerdo como si fuera hoy las secuencias.. todo era muy rápido, pero yo lo veía en cámara lenta…Estaba en un lugar de aparente observador de primera categoría, pero en cuestión de segundos tendría un rol protagónico…

Estaba todo listo, el desenlace era inminente. El tiempo se detiene, todo lo que esta alrededor queda en un quinto plano. Mi mirada y centro de atención e interés se focaliza en vos.

Y llego el momento…

El cuerpo se contrae y dilata, las pulsiones de la vida son contradictorias, pero el movimiento siempre es para adelante. Uno esta parado frente a un umbral y sabe que ya nada será igual.

La primera imagen increíble es la de tu cabeza pechando por salir… y uno no puede evitar hacer la fuerza… Quiere gritar pero no puede.. ¡¡¡ Dale Mica Dale !!! Y en un momento tu mamá grita, tú cuerpo sale, te acomoda para salir el medico y me dice; “agarrala, es tuya.. sacala…” yo no te puedo explicar ese momento… es como un millón de orgasmos juntos.. te tomo de las axilas (estas boca abajo) y te saco del cuerpo de tu mamá.

Te levanto, te agarra el médico y una enfermera me da unas tijeras para que corte el cordón… Hago lo pedido..

Mientras te sacaba y un millón de bellas emociones pensaba en algo poco importante.. ¡¡¡ “que manos grandes tiene” !!! Y te agarrabas la cara y en esa proporción (manos sobre la cara) tus manos eran mas grandes. Tu ojos bien abiertos.. mirando para todos lados. Te pusieron sobre el pecho de tú mamá, mientras ella lloraba y yo también…

Ya nada seria igual, ese día empezamos a aprender a ser mamá y papá..


PD1: Este cumpleaños 24, es la misma edad que yo tenia cuando vos naciste.

PD2: Este texto fue escrito 24 horas antes de tu cumple y entregado en varios mensajes de WhatsApp en esas horas previas.

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