La vigencia de San Martín

El 10 de agosto de 1814, José de San Martín fue designado gobernador de Cuyo. Hace apenas 4 años se había declarado la revolución de mayo y la región se tensionaba en un proceso revolucionario que de a poco irá dando sus gritos de independencia.

San Martín, quien en Europa y luego muchos años de servicio como militar, desde los 11 años, a la corona española, entendía que para terminar con la Monarquia era necesario cortar las cadenas desde las colonias.

Embarcado en ese proyecto independentista encontró en el territorio sud americano a gigantes lideres como Belgrano y Güemes; al pueblo indio, negro, mulato y gauchos, quienes libraban las batallas necesarias para terminar con la dominación española; pese a los contantes saboteos de Buenos Aires y de Rivadavia en particular quien buscaba concretar un proyecto de país subordinado a los intereses del libre cambio, que en nuestra región significaría solo cambiar amo.

Para pensar a San Martín, en una dimensión tan importante como la de estratega militar, hay que observar las medidas tomadas como gobernador de Cuyo, las cuales si las trasladáramos en la política actual seria tachadas de populistas, estatistas con un marcado perfil proteccionista.

Pero veamos algunos aspectos concretos de su gestión:

Para poder hacer frente a la delicada situación financiera de Cuyo, resolvió cortar con los aportes al gobierno porteño en concepto de aportes “derecho extraordinario de guerra” y al Obispado de Córdoba (de cual dependía Cuyo) en concepto de diezmo eclesiástico.

Para 1815 puso en marcha la “contribución extraordinaria de guerra”, la cual fue un impuesto a la riqueza, a razón de medio peso por cada mil de bienes declarados. Este esquema impositivo era distinto al que funcionaba, en el cual grababan a las operaciones comerciales, recayendo de ese modo sobre los pobres.

Hagamos un ejercicio rápido para la actual delicada, urgente y desesperante situación socio económica, que nos toca vivir agrabada por la pandemia. ¿Que pasaría si hoy un gobierno, siguiendo el ejemplo sanmartiniano, decidiera cortar con los aportes a la Iglesia Católica y los salarios para la curia? ¿De que seria tachado un gobierno que aplique un impuesto a las riquezas?

Pero no adelante su respuesta y antes tenga en cuenta, que para ese momento, la Comuna de París, aún no se había levantado y Marx no sabia leer ni escribir.

En su gestión de gobierno, pensada en generar los recursos necesarios al Ejercito de los Andes, para dar batalla en Chile y luego Perú, el gobernador San Martin aplicó las siguientes medidas:
• En materia de tierras, expropió las propiedades de los españoles prófugos, declaró de propiedad pública las propiedades de los españoles muertos sin testar.
• En materia impositiva, gravó con un peso cada barril de vino y con dos, los de agua ardiente que se vendieran fuera del territorio.
• Fundó de la mano de fray Luis Beltrán la metalurgia a nivel nacional, indispensable para fabricar las armas del ejército. La fragua y los talleres montados en Mendoza fueron, en su tiempo, el mayor establecimiento industrial con unos 700 operarios.
• Organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía; empleó a los desocupados en el blanqueo de las casas y en el cuidado de la ciudad.
• En lo laboral, dictó la primera ley protectora a nivel nacional de los derechos del peón rural, obligando a los patrones a certificar por escrito el pago en tiempo y forma de su salario.

Prohibió los castigos corporales en las escuelas y cuando fue recriminado por ello por parte del Cabildo de Mendoza, San Martín respondió: “…Sólo se concede al suplicante dar doce azotes a lo sumo en la palma de la mano con el guante”.

En lo que refiere a salud a fines de 1814 estableció la vacunación obligatoria contra la viruela, con los siguientes fundamentos: “Uno de los primeros cuidados del gobierno debe ser el aumento de la población y conservación de los habitantes del Hemisferio Americano para que haya brazos suficientes al cultivo de la agricultura y ejercicio de las artes y comercio, al mismo tiempo que no falten quienes presenten sus pechos al tirano que intenta oprimir los sagrados derechos de nuestra civil libertad que con gloria sostenemos”.

Para pensar un proyecto emancipador, San Martín dejó acentado el rol de la educación en una circular dirigida a los preceptores de las escuelas públicas cuyanas, firmada el 17 de octubre de 1815: “La educación forma el espíritu de hombres. La naturaleza misma, el genio, la índole, ceden a la acción fuerte de este admirable resorte de la sociedad. A ella han debido siempre las naciones la varia alternativa de su política. La libertad, ídolo de los pueblos libres, es aún despreciada de los siervos porque no la conocen. Nosotros palpamos con dolor esta verdad. La independencia americana habría sido obra de momentos, si la infame educación española no hubiera enervado en la mayor parte nuestro genio. Pero aún hay tiempo. Los pobladores del nuevo mundo son susceptibles de las mejores luces.

Su carácter humanista y alejado hoy de lo que consideramos “Mano dura”, quedo demostrado en las apreciaciones del reglamento carcelario cuando expreso: “Me ha conmovido la noticia que acabo de oír de que a los infelices encarcelados no se les suministra sino una comida cada veinticuatro horas. (…) Aquel escaso alimento no puede conservar a unos hombres, que no dejan de serlo por considerarles delincuentes. Mu­chos de ellos sufren un arresto precautorio solo en clase de reos presuntos. Las cárceles no son un castigo, sino el depósito que asegura al que deba recibirlo. (…) Conozca el mundo que el genio americano abjura con horror las crueles actitudes de sus antiguos opresores y que el nuevo aire de libertad que empieza a respirarse ex­tiende un benigno influjo a todas las clases del Estado”.

En esos 3 años de gobierno, antes de partir con su Ejercito de los Andes, dejó testimonio de conceptos que serán ampliamente debatidos durante los dos siglos que le siguieron y que al día de hoy los podemos apreciar. En vísperas de un nuevo aniversario de su muerte, para este #17A, sectores “patriotas” llaman a protestar por la “libertad”, olvidando u obviando lo dicho y hecho por el libertador, el cual dejó en claro que un proyecto emancipador debe ser del pueblo y para el pueblo, jamas de rodillas ante la Corona.

Texto: José Fernández ☆

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