En estos días la vida solo tiene un norte, un corredor humanitario que pueda llevar a buen puerto: alimentos, medicina, comida, juguetes y hasta dibujitos de niños para las infancias en Gaza.
Sin armas, sin violencia, con el único objetivo de invadir con esperanza allí donde acecha la muerte; desde distintos puntos del globo acudieron al llamado. Prácticamente nunca se había conformado una expedición marítima que juntara tantas bellas voluntades sobre la faz de la tierra para atracar un buen puerto.
No importan las tonalidades o colores de las variaciones socioculturales, religiosas o no religiosas, que lleven a considerar la urgencia de esta bitácora de vida. Fueron más de 26 mil personas nobles en el mundo que se anotaron para ser parte de esta expedición humanitaria.
Desde Córdoba, si, desde esta tierra serrana, sin mar, pero con corazones que saben de compromisos y oleajes de turbulentas historias con victorias y derrotas, Nicolás, Celeste, Ezequiel y Juan Carlos, están en la proa de las épicas embarcaciones que harán historia.
Este cuarteto de bien paridos que nos representan en un alto nivel de dignidad, juntos a otras voluntades argentas, hacen al mejor seleccionado nacional.
Y si una vez en las costas, el impulso de la vida le diera la oportunidad, a lo mejor podrían abrazar también a otro argentino que reza todos los días por la vida, el cura Gabriel, párroco en la Iglesia de la Sagrada Familia de Gaza.

Cuando está en juego la humanidad, la única dialéctica posible es la que nos lleve a concluir que el lado correcto de la vida está en defenderla.
Texto: José Fernández ☆
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