Cuando eramos chicos con mi hermana (4 y 5 años), en el año 76 o 77, mi vieja nos hacía jugar a escondernos en el ropero y quedarnos en silencio. Era todo un desafío no asustarse en la oscuridad o no reír de nervios. Pero como entrábamos los dos juntos, creo que nos dábamos ánimo, para contener la respiración y estar en silencio. Mi mamá se quedaba afuera y cuando salíamos nos abrazaba y felicitaba.
Una fría madrugada, sentimos tremendos golpes en la puerta del dpto., mi reflejo fue vestirme en la oscuridad y quedarme sentado en la cama. Pero no era en mi casa el allanamiento, era en el dpto del frente donde vivían estudiantes. Los pude ver por la mirilla de la puerta, mi vieja me sacó rápidamente de allí y me mandó a dormir. Fue una larga noche.
Por eso cantamos, por eso marchamos.
#NuncaMas#FueGenocidio#MemoriaVerdadYJusticia#son30mil
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