Gambito de Walsh

Horas más tarde su cuerpo acribillado quedará tendido sobre el frio suelo de ese campo. Pero antes los habrá enfrentado como en sus peores pesadillas, gritándoles que él prefiere morir a su modo, como lo hiciera su hija.

Minutos antes entrará en esa esquina, esperando la cita envenenada, con su sombrero de paja, su revolver y su más poderosa arma, la “carta abierta….”

Sus movimientos, como los de una partida de ajedrez, son repasado varias veces y analizadas sus variantes, las jugadas parecieran ser inevitables “Zugzwang” como las que escribió en unos de sus cuentos policiales.

La ráfaga del FAL lo golpea duro, pero no puede evitar que su mano, minutos antes, haya dejado en aquel buzón, el sobre que lleva ráfagas de verdades que aún hoy percuten sobre el rodillo de la maquina de escribir de la historia.

Su cuerpo yace frio, inmóvil, sin palabras. Sus censores creen haber abatido a un poderoso enemigo. El represor grita alegre: “Lo bajamos a Walsh”; pero él ya no está allí, esta caminado por las calles de Cuba, escribiendo para Prensa Latina, descifrando y adelantándose a la CIA, para alertar a la revolución que se viene la invasión en Bahía de los Cochinos o Playa Girón. Sus lentes repasan los borradores de “Operación masacre”; “Un oscuro día de justicia”; ¿Quién mató a Rosendo?. Las antologías y sus cuentos.

Su cabeza está pensando nuevas herramientas, el semanario de la CGT de los Argentinos, con sus red de corresponsales por las fabricas. Sus pies caminan por las villas, su corazón está en aquella terraza con su hija Viqui, enfrentado al ejercito, sus puños golpean en la mesa al conocer las atrocidades de la dictadura. Su genialidad, junto a la de un puñado de compañerxs, les permite reflexionar y reformular estrategias y tácticas para enfrentar a la dictadura.

Su cuerpo tirado en el frio piso del campo de concentración, no temía a la muerte, temía a ser vencido. Por eso escribió esa carta, por eso los denunció desde la historia, los acuso por sus actos, los acribillo de verdades.

Hoy su carta está allí, entre los árboles, sobre gigantes vidrios, de pie, para repetir una y otra vez, como los cables de la agencia ANCLA: “Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

Texto: José Fernández.-

#NuncaMás
#MemoriaVerdadYJusticia
#A45AñosDelGolpeGenocida

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