En paralelo a que mi viejo era internado y entraba en un túnel que lo llevaría a la muerte, enfrentábamos un gran desafío. La protagonista fue Milenka, quien durante tres días rindió para ingresar a la Escuela de Niños Cantores.
La última tarde, cuando me informaron que había ingresado, pudimos hacerle saber a mi viejo la gran y linda noticia, la cual le llegó unos minutos antes de una intervención quirúrgica. Fue mi hermana Paula la encargada de darle las buenas nuevas.
Con Micaela, Lautaro y Milenka quedamos fundidos en un gran abrazo de gol en el hall de la Escuela, al saber el resultado. En mí, la sensación de estar arrebatándole una alegría con un gran gambito a la Parca era muy fuerte.
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