Paso

El sol de Potosí en verano es cálido, apenas calienta. Casas bajas, cielo celeste. El marrón, gris, ocre que lo llena todo, amplifica los contrastes dando lugar al viento, a los pórticos de piedras coloniales y sus balcones que toman las calles.

El tiempo parece haberse detenido y es inevitable no disfrutar ese espacio. El Cerro Rico, es testigo y victima de la esclavitud, está allí de pie, como su cultura con sus colores eternos que aún da la savia de la tierra para las riquezas que se llevan tempranas vidas.

Un padre apura su paso, la niña tomada de su mano cruza la plaza, en su andar permite darnos cuenta que el tiempo gira alrededor.

Texto y fotografiá: José Fernández

#Potosi

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