Rodolfo Walsh, el hombre que le ganó a la CIA

IMG-20141106-WA013Por: @Josecomunicando /

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la “caída en combate”, (prefiero decirlo de esta manera y no que lo secuestraron) de Rodolfo Walsh frente a un grupo de tareas de la ESMA en Buenos Aires.

Rodolfo es uno de los grandes ideólogos (aunque él no lo sepa) de los medios alternativos en la Argentina.

Se sabe mucho sobre Walsh, de su pluma, de sus investigaciones (se lo considera pionero en lo que refiere al periodismo de investigación en nuestro país), de su coraje y su capacidad creativa en las arenas de la comunicación. Pero hay algo que es poco conocido de él y tiene que ver con la defensa de la revolución cubana, en un aporte que lo distingue y engrandece.

El escenario donde se disputaría la contienda contra la CIA seria a pocos meses del triunfo revolucionario, en La Habana, en silencio como en las mejores e impensadas películas de espionaje.

Con un cable que estaba escrito en código secreto que había llegado a la teletipo* de Prensa Latina, en una mano y un libro de criptografía en la otra, el hombre que amaba jugar el ajedrez, desbarataría los planes que tenia imperialismo para con la naciente Cuba revolucionaria.

Gabriel García Márquez, cuenta en primera persona lo que ocurrió:

“En realidad, fue Rodolfo Walsh quien descubrió – desde muchos meses antes – que los Estados Unidos estaban entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir a Cuba por Playa Girón en abril de 1961. Walsh era en esa época el jefe de Servicio Especiales de Prensa Latina, en la oficina central de La Habana. Su compatriota Jorge Ricardo Masetti, que era el fundador y director de la agencia, había instalado una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en juntas de recreación el material informativo de la agencias rivales. Una noche, por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina con un rollo de teletipo que no tenía noticias, sino un mensaje largo en clave muy intrincado. Era en realidad un despacho del tráfico comercial de la Tropical Cable de Guatemala.

Rodolfo Walsh, que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se empeñó en descifrar el mensaje con la ayuda de unos manuales de criptografía recreativa que se compró en una librería de lance de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia, y lo que encontró dentro no sólo fue una noticia sensacional para un periodista militante, sino también una información providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal de la embajada en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar en donde empezaban a prepararse los recluías; la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala.

Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá de aquel descubrimiento. De pronto concibió la idea magistral. La concibió en la puerta de su oficina, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos, y su piel era dura y con viejas grietas como el pellejo de un cazador en reposo. Viéndolos acercarse. Masetti me preguntó a qué se parecía Rodolfo Walsh, y yo le contesté que tenía cara de pastor protestante.

“Exacto – replicó Masetti radiante, y precisó -: pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala”.

Además, como descendiente directo de irlandeses, era un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía pocas probabilidades de fracaso: Rodolfo Walsh se iría a Guatemala con un vestido negro y un cuello de celuloide volteado predicando los horrores del Apocalipsis, que se sabía de memoria, y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta infiltrarse en los campos de entrenamiento. Habría sido, pensábamos con entusiasmo, el reportaje grande de la época. Sólo que el gobierno de Cuba tenia ya otros planes”.

Como es sabido, la invasión contrarevolucionaria fue repelida en Playa Giron en 1961, infringiendo una dura derrota militar al imperialismo y sus intentos de aplastar a la Cuba socialista. Esa victoria, se debió en parte al silencioso aporte de Rodolfo Walsh.

* Teletipo: dispositivo telegráfico de transmisión de datos.

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