Épocas de tribus. De lo efímero.
Vencedores vencidos.
Y todo había pasado de moda.
Pero en nuestros corazones los fuegos Oktubres no se apagaron. Y no lo soñamos.
Con nuestras banderas … Promesas por cumplir.
Porque, aunque pasaron los años, continuamos siendo los pibes de los astilleros.
En la nueva Roma.
(Texto: José Fernández.-)
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